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Translation for you.

viernes, 2 de enero de 2015

Agua salada

Algunas de las personas más sabias que conozco dicen que llorar es bueno, que desahoga, que limpia el alma. Yo, como buena necia que soy y aún contraria a mis principios, defiendo que el llorar es un signo de debilidad que, personas como yo acostumbradas a ello, deberíamos suprimir. No obstante, estableciendo una antítesis, puedo demorar que es mi cuerpo quien evita el llorar y es mi mente la que corrobora lo diferido acertadamente por los expertos.

Una lágrima es solo agua salada que antes de perderse, recorre tus mejillas. Qué insignificante parece. Sin embargo, a la vez es un signo de fuerza que intuye una previa y ardua lucha contra la vida misma. Desconocidas son las causas mas mi cuerpo ansía poder destituir la capacidad de llorar, y prefiere el abandono de sentimientos y emociones, por muy triste que suene.

Ignoro completamente las órdenes de mi cuerpo que grita exasperado que evite el acto de cobardía, pero cuando se trata de desatar el incómodo a la vez que doloroso nudo de tu garganta o de olvidar a aquellos amigos por los que diste todo y te recompensaron con su espalda o cuando, una vez más, se aprovechan de tu bonanza y los humanos vuelven a su propia naturaleza egoísta, puedo asegurar que todo alcanza un límite inexplicable y las locuras que puedes cometer, o los actos imprudentes de los que probablemente te acabes arrepintiendo, te parecerán ínfimos comparados con el dolor que estás sufriendo.

Y mis piernas están cansadas de caminar, y mi alma de luchar, y una vez más mi alma de encuentra en un estado de desesperación que no es capaz de resolver... Y es el cuento sin final... […]

Cuando el conjunto de sentimientos de tu mente se enfrentan en una inexorable batalla, el dolor sentido al llorar se puede comparar con la lenta rotura de algunas membranas inlocalizables del cuerpo, cuando se rasgan... cuando las consecuencias de la guerra no se pueden curar, no tienen remedio, cuando el daño está ya causado, ya no se puede olvidar...


domingo, 23 de noviembre de 2014

Oscuro como el azabache de tu corazón.

Tomo el pesimismo como forma de vida,
y de momento me defiende ante todos mis miedos. 

[...]

Una constante depresión es la que pervive, humilde, en mi realidad. 
Y solo quiero llorar y librarme de esta maldición que me tiene presa. 
Esta puta que absorbe todas mis ganas de luchar.
Y tengo esa manía de alejar de mi todo aquello que me hace feliz, 
y que me quiere.
Y necesito librarme de este miedo que se apodera de mi alma y no me deja continuar.

[...]

Necesito buscar la ayuda del viento, 
encontrar mi espíritu entre silbidos agudos
y que los causantes de este invierno,
queden reducidos a incesantes susurros. 

[...]

Toma asiento, empieza el espectáculo. Una nueva lucha interior se va a volver producir, y la razón puede con el amor, y maldita sea la racionalidad humana, que impide la felicidad a quien más la necesita. 

Fue lo que fue,
un supuesto pasado olvidado. 
Nuestros destinos unidos, 
que por necedad quedaron separados. 

Y vuelta a empezar, de nuevo otra vez esta horrible verdad, que me trae de cabeza, y se cuela hasta en mis peores pesadillas. Esta verdad que vive conmigo constantemente, que me atormenta, que no me deja descansar, que convierte todo en negro, como humo que ahoga cada partícula de oxígeno. 

Siento que poco a poco me deshago, me pierdo. 
No tengo escapatoria, aunque mi mayor anhelo sea huir, como cobarde que soy.
No es real, no quiero que lo sea. 
Devuélveme todo aquello que me quistaste, ten empatía hacia mi, siente todo mi dolor.  

Pequeños seres se alojan bajo mi cama, 
roban mi capacidad de dormitar, impiden ver lo positivo que habita en mi.
Solo deseo tu protección, tu amor hacia mi, tus consuelos añorados. 
Solo deseo tus manos en mi cara, limpiando cada lágrima que recorre mis mejillas.
Y que la oscuridad impregnada huya cual cobarde.
Y que la soledad desaparezca. 

[...]



lunes, 20 de octubre de 2014

Un infinito próximo.

Ya rozaba el límite de la locura, se le nublaba la vista. Veía doble y borroso. «Oye, preciosa, no llores», le decían unos desconocidos por la calle. Se sentía en otro mundo, no pudiendo controlar sus actos. El maquillaje se mezclaba con el agua salada, una fugitiva de un psiquiátrico probablemente. Las emociones se concentraban en su cabeza, un nudo en la garganta imposible de deshacer se le formó, y la desquiciaba. Solo quería hincarse de rodillas y gritar muy alto, vociferar que existía, que era alguien con sentimientos. 


La lluvia empapaba su ropa, su pelo empezaba a chorrear. Deseaba fervientemente ser una mujer fría pero en el fondo, no podía. Quería hacerse pequeñita y desaparecer, y sufría por ello. 

Los coches pasaban sin cesar y a ella solo se le ocurrían locuras. Hay muchas formas de morir y todas le parecía atractivas. Qué triste tiene que ser la vida de una persona para que cualquier forma de huir le fuese seductora. Solo quiere alcanzar el infinito, mediante claves de sol, volar sobre el cielo, buscando calor.

«Tus miedos te atormentan,
te absorben hasta la última gota de esperanza;
yo tengo miedo de vivir,
hasta de volver a respirar»

«Let's to live in infinity, it's possible.
Go back on our own steps,
live every second intensly.
Return to gather out own infinite tears»



lunes, 6 de octubre de 2014

Overwhelmed poems

«La oscuridad me rodea,
la penumbra me deslumbra,
un día me volví de negro,
 y no recuerdo cuando comencé a ser diablo. »

[...]

«Cada atardecer que oigo suspirar,
cada hechizo que te tengo que robar,
vuelvo a pensar en la suerte,
en la suerte que tengo de poder sentirte. »

[...]

«La noche va adentrándose en mi ser,
mis ojos delatan la oscuridad que reina en mi.
Muchos me compararon con el pobre diablo,
y ni él mismo se atreve a adentrarse en las tinieblas que he creado. »

[...]

«El tiempo pasa, pausadamente me dijo,
pero solo me percato de que la vida pasa,
pasa sin descanso, y la sentencia de mi alma ya se propuso.
Condenada en un infierno de oscuras almas.
Se adueñan de mi espíritu,
aspiran la esencia de mi ser sin oponerme. »

[...]

«Las lágrimas borran las marcas de mis mejillas,
maldita seas, corazón maldito.
Mira el reflejo en el espejo, devuélveme cada gota salada.
Mis pelo delata histeria, mi ojos, tensión.
Y yo lo único que ansío es respirar el último suspiro de vida que hay en tu cuerpo inerte. »
[...]

«¿Te da miedo la oscuridad?
Ven, yo te protegeré.
Las sombras son mi debilidad,
son absorbidas por cada poro de mi piel. »

domingo, 21 de septiembre de 2014

Sin título.

Un poco de música para alegrar el alma, un poco de llanto para limpiarla. Estoy perdida entre este gentío de ignorantes que no saben apreciar lo que tienen. El egoísmo es una enfermedad que la especie  humana padece en multitud, sin cura por desgracia. Dar y no recibir. Probablemente sea la causa de mi desconfianza y mi independencia respecto a la gente que me rodea.
Me siento usada, como un trozo de papel. Indecisa sobre lo que hacer. Paso de amigos que no se preocupan por mi, no puedo más. Es horrible que la gente que te importa te olvide, como un viejo recuerdo. No puedo ser tan fuerte, ya no. Solo quiero llorar, derrumbarme y sumirme en mi propia sombra, mi fiel compañera, la que de verdad nunca me abandonará.
Odio que mi familia sienta pena por mi cuando alguien más me usa en uno de sus sucios planes. Odio que me lo adviertan, y yo no quiera escuchar. Que ponga mis esperanzas, y que las rompan como un trocito de papel sin usar, del que uno se quiere desprender. Dulces apariencias, cuán feliz parezco, cuán desgraciada soy. Escribir para desahogarme, al igual que el borracho con su whisky.